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En la boca
La pija hinchada, roja del roce continuo. Y la boca abierta.
Cogeme, dice.
Y antes que termine de decir, ya no puede hablar. La pija hinchada ahora en la boca, cogiéndola. Ella sentada en el piso con la espalda en la cama y él viendo desde arriba la escena, empujando desde la nuca y sintiendo cómo es tragado completamente.
Cogen. Él mueve su cadera metiendo y sacando su pija de esa boca. Ella mueve su cabeza metiendo y sacando de su boca esa pija. Se atraganta, la saca y respira profundamente. La saliva moja todo, verga huevos tetas boca cara, todo. Se miran a los ojos, él desde arriba y ella, con la boca abierta, quiere de nuevo.
Cogen. Le agarra la cabeza y empieza a moverse más rápido. La pija se pierde en esa boca y vuelve a aparecer, cada vez más mojada. Mueve el culo, la cadera y coge la boca de ella, que a veces respira a veces lame y a veces se la frota por toda la cara.
Se miran a los ojos y sienten las ganas que tienen de hacerse mierda. Explícitos, juegan a lo que más les gusta. Saben del placer de la escena, buscan el placer de los cuerpos y juegan más.
La pija hinchada y la boca abierta, roja del roce continuo. La saliva lubricándolo todo. Y las ganas.
Acabame, pide.
Jugando de a dos
Mientras la ataba ella ya saboreaba la pija a lengüetazos. Con los ojos tapados y la boca abierta se veía muy puta, desesperada por poder chuparla.
Así, atada y abierta, esperaba. Se movía, subía las caderas, cerraba las piernas. Sólo verla me calentaba.
Ella sabía que me estaba pajeando frente a su cara, podía sentirlo. Sacaba la lengua para tocarme apenas la cabeza. La dejaba lamer un poco.
Con una mano le frotaba la concha que se mojaba cada vez más. Un dedo adentro. Dos. El clítoris bien duro.
Así de mojada la chupo bien profundo, metiendo la lengua y jugando con su labios hinchados. Aprieta mi cara con sus piernas, quiere que siga pero no. Apenas me separo, la boca chorreada de ella, empiezo a jugar con su culo, masajeándolo de a poco, metiendo un dedo. Escupo su culo, lo lamo. Ella levanta las piernas y se deja hacer.
Con mi lengua recorriéndola toda subo hasta sus tetas y después a su boca. La beso mientras le meto apenas la punta de la pija. Entra fácil. La pajeo con la verga mientras nos besamos, mordiendo, lamiendo, pidiendo más. Me dice que quiere chuparme, que por favor la deje. Así que se la meto en la boca, bien adentro. Ella sabe chupar, raspa apenas la piel con sus dientes, sabe que el dolor y el placer están ahí, tocándose. Los ojos tapados y la lengua atenta, lamiendo la carne dura.
Por unos minutos me alejo, viéndola atada y caliente. Quiero que dure más. Suena Portishead de fondo, apuro un trago de vino blanco.
Cogeme, me pide.
Le destapo los ojos, quiero que nos vea. Me pajeo delante de su cara antes de metérsela. En dos empujones la pija adentro, los dos cogiendo fuerte. La saco casi completa y la vuelvo a meter, mirando cómo se abre la carne. Ella también quiere ver, quiere tocar.
Fuerte, me pide. Y fuerte cogemos.
Antes de acabar le saco la pija de la concha y se la meto en el culo. Ella no puede hacer nada, está atada. Grita y abre más las piernas, sintiendo cómo el orgasmo la recorre completa. Mi leche en su culo que veo chorrear a la cama apenas se la saco.
La desato y me abraza fuerte. Nos besamos.
Tenés hambre?, me pregunta. El disco terminó y el juego también.