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Breve reflexión sobre la depilación femenina
Cualquier conocimiento que uno adquiera no está de más, seguro que para algo va a servir. Por ejemplo para iniciar una conversación o blableo.
La depilación femenina es uno de esos temas. En varias oportunidades lo usé para generar una charla que navegue en las intimidades femeninas.
De chico, por esas cosas de la vida, la madre y las hermanas, aprendí términos específicos como bozo, tira de cola, cavado profundo, media pierna. Y comprendí: qué complejo es el tema de la depilación!
Mujeres, las admiro por lo estoico de su esfuerzo, al menos en la generalidad de la población. Mantener la pelambre a raya es de una dedicación importante, sobre todo en verano o en época de levante.
Existen las que se depositan en camillas para que las profesionales hagan desaparecer el pelo, pero también están las autodidactas que aprenden malabares de circo para llegar a esos lugares de dificil acceso y sacar hasta el último vello. Ver sus piruetas enfrente de espejos empuñando espátulas con cera… qué imagen fuerte.
O sea, que no sólo tenemos nombres para límites específicos (qué término: tira de cola!) sino que hay destreza física… aún cuando se afeiten. Y muchachas, sé que es más práctico, pero a los hombres en general nos parece que la afeitada es de machos y nada más.
Y ahora hay nuevos productos, como geles, cremas, bandas depilatorias, rayos eléctricos (más allá de la cera negra o verde) impulsos electromagnéticos, etc. Toda una ciencia aplicada.
Pero por sobre todo hay estilos diferentes: bozo, piernas, axilas, eso todo desaparece. Pero la parte de adelante (pubis angelical diría un libro) puede ser un muestrario artístico: estilo Koyac (pelado), Hitler, camino de hormiga, flecha descendente, selva negra (como el postre) y diferentes diseños modernos (letras, conejito de playboy, etc).
Si bien el koyac despierta fantasías y fanatismos, hay otros que son bien recibidos, con tal que no sean estilo años 80: mucho pelo, mucho volumen.
Aplausos y felicitaciones por la dedicación de la mujer argentina. Y cómo será de importantes para ellas también que cuando van a una primera cita y no quieren intimar, no se depilan y listo, se sienten obligadas a permanecer vestidas (aunque puede fallar, obvio)
Desde el básico universo masculino, apoyamos tamaño acto de amor. Pero no nos pidan que lo repliquemos, al menos no al varón promedio no metrosexual (Argentino).
Disminuir nuestra selva a fuerza de tijera, hasta ahí transamos. Más no nos pidan. No somos justos.