Chupar

Posted on abril 27, 2010

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Texto propio publicado en el blog Instinto de Eros (un lugar muy recomendable). Lo subo por acá, para compartirlo de nuevo

Veo cómo lo mira antes. Se notan las ganas y el placer que siente por anticipado.

Lo prueba apenas con un lengüetazo tímido. Saborea y vuelve, ya más decidida. Recorre en círculos la punta con su lengua, midiéndolo, antes de intentar meterlo todo en su boca. No puede, llega hasta la mitad y aprieta los labios mientras lo saca. De nuevo el mismo movimiento, esta vez más rápida la entrada y salida. Los labios adoptan la forma, la circunferencia adecuada. Cierra unos segundos los ojos, se ve cuánto lo disfruta.

Se aleja un instante y yo suspiro, como saliendo de un trance corto pero profundo.

Sonríe y ya nada más importa. Se acomoda el pelo que le cae en la cara, limpia sus labios con el dorso de la mano.

Y otra vez.

Juguetea con su lengua de abajo hacia arriba, su carne húmeda y rosada brilla, mueve la lengua en círculos y otra vez a lo largo. No usa la mano, no es necesario. Sólo su boca alcanza para llegar hasta el final.

En trance de nuevo viéndola hacer, sintiendo el placer ajeno que ya es parte de mi propio placer. Íntimo y compartido.

Levanta la cabeza y me ve mirarla. Diría que hay unos segundos de incomodidad, donde lo compartido deja de serlo, donde el voyeur es descubierto, donde decide dejarse mirar.

Termina. Acaba. El final.

Una gota blanca y espesa resbala por su mano y ella, en un movimiento casi de despedida, la limpia con su lengua.

No me mira, me ignora. Un voyeur descubierto deja de ser interesante. O eso es lo que pienso cuando veo que se va.

Me siento vacío. No importa el placer sino la ausencia.

O eso es lo que pienso cuando también me voy.

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Posted in: General, sexo