Puro Blablá

El espacio interior en formato texto

La fantasía de lo real

con 11 comentarios

De jugar a gustarnos pasamos a ser explícitos. Esa ventana en la PC me dejaba decirte a la cara cuánto me gustaría hacerte la cola, y en la misma ventana leía cómo me cogerías de fuerte. Ahora jugábamos a creernos, porque nos gustaba sabernos así.

No importa quién propuso, pero pasó. Nos encontramos a una cuadra del telo acordado, conociéndonos apenas por unas fotos compartidas. Para evitar ese primer momento incómodo de hola como estás, te costó llegar, te imaginaba más alto, nos vimos y nos besamos. No queríamos que la fantasía se diluya entre las excusas de la realidad (o al menos yo no lo quería)

Nos besamos

Cada uno explorando la boca del otro, jugando con las lenguas y siendo explícitos de nuevo.

Quiero cogerte ya, me dijiste al oído. Y mi cuerpo reaccionó al instante. De ahí al telo y a desnudarnos frente al espejo. Esa mezcla de olores que eran tu perfume y vos me hicieron querer más. Acostada boca abajo dejaste que te recorriera la nuca, los hombros y la espalda buscando más de ese olor. Un poco lamiendo, un poco besando, sentía cómo tu piel se abría con la humedad. Ya desnudo y arriba, dejaba que mi pija roce tu cola mientras seguía acariciándote la espalda.

La imagen reflejada en el techo enmarcaba dos cuerpos desnudos y la sumisión de uno de ellos. Te dejabas hacer y yo quería.

Levantaste apenas la cadera en clara señal de querer más. Con ganas me sumergí en tu carne, abriendo espacio con mis manos para que la lengua empiece a jugar con los pliegues. Primero los labios, recorrerlos de arriba a abajo sintiendo el gusto dulce del flujo, lo suave de la piel. Más abierta y más adentro, la lengua duele, la acompaño con un dedo. Alterno labios y culo, todo lo que está a mi alcance.

Ahora la imagen en el techo refleja dos cuerpos desnudos y la sumisión de uno de ellos. Pero los roles cambian y me veo perdido en vos.

No conocerte me excita aún más. No saber qué esperar cuando te gusta ni saber qué pensás cuando tu cara se transforma de placer.

Me entrego a lo nuevo, a lo que no controlo. Cogemos despacio mirándonos de frente, o fuerte desde atrás. Por momentos sos apenas detalles que desconozco. Como al todo.

La realidad se diluyó en las excusas de la fantasía. Cada uno con la suya, o al menos eso sentí.

Todavía no volvimos a vernos. No nos animamos al segundo encuentro ni a perder la fantasía que cada uno consiguió aquella vez.

Escrito por Em

Octubre 25, 2009 a 10:13 pm

Escrito en Intimidades, sexo

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11 comentarios

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  1. ¡Hay!

    Tami

    Octubre 26, 2009 a 12:26 am

  2. Sos bajito?? jaja son los mejores

    Maite

    Octubre 26, 2009 a 2:45 pm

  3. Maite: yo o el del texto? yo soy un varón promedio con una estatura promedio: 1.73, 1.74, de ahí no pasa

    Em

    Octubre 26, 2009 a 4:22 pm

  4. Todos tenemos algo que no es promedio, aunque sea un lunar

    Maite

    Octubre 26, 2009 a 9:57 pm

  5. No hay nada menor que cumplir las fantasías…. si hechas realidad, nos gustan, ir por mas….si la realidad no supera la fantasía, buscar otra…pero siempre ir por más.
    Porque será que a los hombres les gusta tanto hacer la cola??? sabrán que si lo saben hacer, las mujeres nos perdemos en el placer?
    saludos

    Alicia

    Octubre 31, 2009 a 3:46 am

  6. Alicia, bienvenida. Ese deseo detrás de cada fantasía será el motor que nos mueve a ir por más? la vía de escape a la rutina que nos taladra las ganas? La realidad da lugar a nuevas fantasías y viceversa, de eso creo que se trata el texto.

    En cuanto a la cola, puedo arriesgar un par de opiniones: hay mujeres que aceptan por la cola sólo en ocasiones especiales, o con personas sentidas como “especiales”, y ese premio es codiciado por el hombre. Es terminar con un “no”, es acceder al último rincón sagrado, es algo que a los hombres nos puede… si es ese el caso. Pero está muy ligado a la completa intimidad.
    Otros casos, con señoras o señoritas que disfrutan más de la ofrenda de lo sagrado, pasa que por la cola es sexo puro, primitivo. Y muy placentero, si. Los hombres lo sabemos, o deberíamos.

    Y un último detalle, físico diríamos: la cola ajusta, aprieta, y eso al hombre le viene muy bien.

    Em

    Noviembre 2, 2009 a 1:16 pm

  7. Me gustan las fantasías. Diría que son la materia prima de la vida. Y como son idílicas, perfectas, inalcanzables, hacen las veces de “zanahoria”, motorizan las ganas y las pasiones…. Cuanto más nos acercamos a ellas, mas se escapan, o se desvían, o se dividen y donde había una ahora hay setecientas….

    Tami

    Noviembre 2, 2009 a 2:38 pm

  8. Tami: entonces sos de querer concretar fantasías? o sirven únicamente de estímulo, pero no de objetivo?

    Em

    Noviembre 2, 2009 a 3:34 pm

  9. ¡Siempre Mr Em! Si hago el intento de ignorarlas (por la razón que sea) vuelven en sueños, se magnifican, se imponen…. Y claro, una vez que uno se aproxima a una fantasía, necesita seguir por ese camino…¡no hay retorno!

    Tami

    Noviembre 2, 2009 a 4:06 pm

  10. Aparecí acá, tras leer Página/12, que supongo arrimará unos/as cuántos/as lectores al blog. Me gustó lo que he leído hasta ahora. Pero me queda una ligera sensación de desconsuelo. ¿Por qué es tan lindo el sexo leído y no tan bueno en la realidad? Porque esas relaciones así, donde dos amantes arden consumidos en sus propias llamas, etc.; sólo se dan acá, en la escritura. La realidad está hecha de desajustes: de tipos que acaban antes de tiempo; de minas a las que nos cuesta acomodarnos; de calenturas que no se nivelan; y al final, y sobre todo, de buena voluntad, para tratar luego de ver ese encame mucho mejor de lo que en realidad fue.

    Agustina

    Noviembre 22, 2009 a 1:53 pm

  11. Agustina: Bienvenida. Todavía no leí lo de Página, lo buscaré. Qué bueno que te guste lo hasta ahora leído. Y no se si todos los textos tienen buen sexo. Me parece que más de uno tiene un dejo de soledad, un poco de tristeza. Otros no, son puro momento sexual (sin importar el antes y el después, casi de laboratorio)

    Creo que en el texto se puede idealizar lo que en la realidad aparece con sus normales imperfecciones. Es fantasía, a veces sobre una realidad, a veces sobre más fantasías. No pretende ser un reflejo de “lo real” (si es que eso existe) sino más bien un juego de ideas y de ganas.

    Y por supuesto que de imperfecciones están hechos los encames. Ahora, cómo los recordamos, los contamos o los pensamos después, es todo un mundo. Y me da curiosidad ese mundo

    Em

    Noviembre 22, 2009 a 10:37 pm


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