Música incidental

2009 Julio 1
by Em

Camino por la vereda esquivando gente. Todos tapados, las miradas bajas, el gesto de aburrimiento invernal, el paso apretado.

En mis oídos suena Placebo mientras camino esquivando gente. Alcanzo a despegarme del entorno para pensar en ella. Me seduce la idea de que ella me guste y viceversa. Siento un íntimo y pequeño placer al saber que me gusta besarla, abrazarla, hablarle y compartir fantasías. Que los dos compartimos el mismo código, sea cual sea, y el mismo juego que queremos jugar.

Llego al bar indicado, está en la puerta esperando. Antes del hola de rigor y el minuto de incomodidad tomo un auricular y lo pongo en su oído. Ahora sí la beso como imaginé en la última cuadra que iba a hacerlo. Y más también. Movemos las bocas a ritmo, los labios que se separan sólo para volver a pegarse, las lenguas que juegan a ser tímidas pero no, la ansiedad contenida y las manos desatadas.

Y la música incidental. Ese fondo que ahora compartimos y que transforma la escena. La completa, la subraya, la magnifica.

Afuera los auriculares, volvemos. “Hola”, le digo y eso responde. La incomodidad desapareció en el primer segundo, justo después de que llegara la certeza: cómo me gusta besarla.

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