Posteado por: Em | Febrero 1, 2010

Chau

Tan puta estaba. Como nunca. O como nunca para él. Si pudiéramos saber lo que pensaba mientras se acomodaba en la cama, sabríamos que la pija importaba, pero nada más. No estaba con él en ese telo deprimente. Estaba más allá, fantaseando con aquel que le dice lo que ella quiere escuchar. Que la hace sentir especial. Y también patética, pero en menor medida.

Arrodillada y las piernas abiertas, mucho, pasa dos dedos abriendo bien los labios de la concha. Ya húmeda, hinchada, a la altura de los ojos de él que desde atrás mira y siente. Mira cómo ella ahora se pajea fuerte, grosera, y siente tan dura la verga, tantas las ganas que se confunde y hasta parece que la quiere. Como antes.

El flujo chorrea y le moja la mano. Unas gotas caen en las sábanas baratas. La imagen se multiplica en la pared y en el techo. En los ojos también. En los de él que mientras mira se pajea suavemente.

Ahora mucha saliva en los dedos y adentro del culo. Los dedos de ella adentro de su culo, dos, con movimientos circulares que dilatan de a poco la entrada. Más saliva y más dilatada, pensando en la verga de aquel que sabe la va a coger, bien puta para él, mañana o pasado (cuando tenga tiempo. Porque ganas dice que siempre tiene).

Siente la cabeza de la verga de él apoyada en la puerta del culo. Su culo dispuesto, entregado. Al principio un ardor incómodo pero tolerable. Respiran. Un nuevo empujón y la cabeza entra toda. El culo se adapta, abraza la carne que está entrando. Levanta más la cadera y es fácil ahora.  Otro empujón hasta la mitad, uno más y hasta el fondo. La verga enterrada en el culo de ella, tan puta. O no, mejor como le dice él: tan putita. Tanto, que lo enoja.

Empuja fuerte, aprovecha las caderas para acercarla – hasta el fondo –  y alejarla – hasta casi sacarla. Ella intenta poner distancia con una mano, que él usa para atraerla más. Para pegarla más a su cuerpo y que la sienta bien adentro.

Lágrimas.

De dolor. De tristeza. Las comparten sin mirarse. Cada uno con las suyas, cada uno con su imagen en la cabeza, sus ganas sus culpas. El placer de él y de ella, no de los dos.

Gritos. Gemidos. Tan solos los dos, cogiendo en ese telo deprimente.

Acaban. Ella siente el espasmo llegar, lo apura con los dedos en la concha sabiendo de la verga de él en el culo. Él siente las venas que se hinchan, la pija apretada en el culo de ella. Bien al fondo y suelta el chorro de semen. Muerde la espalda, la nuca, mientras termina de bombear en el culo de ella, que hunde su cara en la almohada.

Antes de limpiarse, ve cómo la leche sale del culo que de a poco se cierra (ellos también). Y antes de limpiarse ella, ve cómo él deja de mirarla. No es extrañar, no es tristeza. Todavía no sabe lo que siente por los dos.

Ya cambiados, listos, lindos, se abrazan. Pero no hay nuevas promesas. Antes hubo, pero los dos saben que no son necesarias.

Nunca más se volvieron a ver.

Ni ella al otro, aquel de las nuevas promesas, de las fantasías gastadas.

Posteado por: Em | Enero 25, 2010

De la mano

Después de ducharme, desnudo en la habitación

y ella en la cama

se acerca, con la mirada fija y la boca entreabierta

y mete entera en su boca la pija todavía dormida. Aprovecha y la chupa entera, despacio, metiéndola hasta tocar la garganta.

Sentimos cómo se endurece, cómo la sangre corre y las venas se hinchan, cómo se hace más gruesa en su boca.

Me acuesta boca arriba y, arrodillada, empieza a pajearme.

Suave, mueve su mano muy despacio al principio, con movimientos de muñeca envolventes. De vez en cuando pasa su lengua, lubricando con saliva la verga. No me mira, se concentra en el movimiento, en frotar, apretar, acariciar. Una mano desde abajo, teniendo la piel, otra mano moviéndose más rápido.

Cierro los ojos y dejo que haga. Abandono esa idea de devolver el placer y me dedico a sentir la mano en la verga, que ya sube y baja a ritmo sostenido. Subo un poco la cadera para que el movimiento sea más largo, bien hasta abajo. Cada tanto ella deja correr su saliva por la punta y el tronco, se siente muy bien.

Respiro agitado mientras ella aprieta más fuerte, los movimientos son profundos y rápidos. La verga tiembla y ella sabe. Sin mirarme, se concentra en lo que le encanta ver. El primer chorro sale fuerte y espeso, cae en mi panza. Ella sigue moviendo la mano, varios chorros más de semen caen pesados sobre mi cuerpo. Su boca a centímetros, los ojos fijos cargados de placer. Y la sorpresa, la mía, cuando empieza a lamer la leche directo desde mi piel.  Sin mirarme siquiera, me limpia con su lengua y labios. Hasta no dejar nada.

No pienso en devolverle el placer que acabo de sentir. Es un regalo.

Es mío. Y también de ella.

Posteado por: Em | Enero 19, 2010

La espera

La lengua carnosa bien adentro de la boca

esa boca que chupa y muerde

las tetas apoyadas en el pecho

y la mano en la verga. Ahí, en el medio de la calle y de la gente que pasa, la mano de ella adentro del pantalón y apretando la pija dura por el roce

y la promesa

de hacerse mierda uno de estos días.

Al oído ella le dice: la quiero adentro de la boca, hasta la garganta, hasta sentir arcadas.

Está claro que sabe lo que quiere.

La mano en la verga y toda la gente alrededor, las lenguas cogiendo las bocas y la promesa de más.

Y como dicen por ahí: el hecho de esperar por algo lo hace mucho más interesante.

Será?

Posteado por: Em | Enero 18, 2010

Un detalle

Mostrame

la leche en tu boca

antes de tragarla

y voy a ser tuyo.

Más todavía.

Posteado por: Em | Diciembre 29, 2009

Instinto de Eros – el blog

Una gente desconocida pero interesante y buena onda me invitó (o a mi alter ego, o a mi otro yo) a su antro, a que pase y escriba cuando quiera.

El antro es Instinto de Eros, regenteado por un Cuervo de Poe y alimentado por afroditas y eros (tensiones de la vida si las hay).

La idea es jugar con el texto y la imagen. Jugar a que digo una cosa y muestro otra, aparentemente diferente pero muy relacionada si se sabe leer (o ver) entre líneas. Se ven carnes, se leen frases. O lo que el autor del momento haya querido mostrar (y ocultar)

De qué se habla? qué se muestra? qué se quiere decir con el juego planteado? no se, si quieren pasen y saquen conclusiones. Por lo pronto hice mi humilde primer aporte

http://instintodeeros.blogspot.com/2009/12/lenguetazos.html

Instinto de Eros – la dualidad de la naturaleza humana surgió de dos instintos: Eros y Thanatos

Si ellos lo dicen, yo les creo

http://instintodeeros.blogspot.com/

Posteado por: Em | Diciembre 15, 2009

Al principio

Los amores que empiezan tienen un encanto inexplicable

Posteado por: Em | Diciembre 10, 2009

Tiempo en vos

Qué impresionante cantidad de tiempo es una hora si se la emplea solamente en coger.

E. Lissardi

Posteado por: Em | Diciembre 9, 2009

Exactamente así

El pedido exacto encierra la idea de premeditación, de reflexión sobre la acción futura. De querer eso, así, y no otra cosa y de otra manera. Al menos mientras dicho pedido se ejecuta, si es que tal cosa ocurre. Seguramente antes del pedido exacto hubo un momento de elección, de alternativas propuestas y evaluadas. Algunas en oposición, otras complementarias, pero que, al momento de pensar la acción, no podían realizarse al unísono.

Elección previa al pedido exacto. Imaginar el hecho, no tanto las consecuencias, y saber pedir.

Quiero que te desnudes y te subas a la mesa del comedor. De espaldas a mi te arrodillás y abrís apenas las piernas. Arqueás la espalda y levantás un poco la cola. Las manos bien apoyadas, la mirada atenta al espejo. Me voy a sentar detrás tuyo y voy a hundir mi cara. Primero la lengua recorriendo apenas los labios hasta sentirlos mojados. Abrir los labios con mi lengua, separar tus labios con los míos. Cuando se mojen si, la lengua dura hasta el fondo con movimientos circulares para sentir tu carne suave, adentro y afuera cogiéndote con la boca. No dejes de mirar cómo mi cara se pierde entre tus piernas, como empiezo a lamer tu culo ajustado, a llenarlo de saliva mientras siento que se relaja. Y así, en cuatro sobre la mesa, abierta, entregada, bien putita, me vas a acabar en la boca. Eso quiero.

El pedido exacto encierra premeditación. Supone armar la escena previamente. Imaginar detalles, proponer alternativas y elegir la combinación ideal para ese momento. Pero de ninguna manera significa control alguno sobre las consecuencias de los actos. Ni sobre las acciones posteriores al pedido mencionado.

Mi pija abriéndote la cola, hundiéndose hasta el fondo, llenando el espacio de semen caliente, eso te juro que no estaba en los planes. Viste, no puedo estar en todo. Mis limitaciones son evidentes, no?

Posteado por: Em | Diciembre 1, 2009

Mirar y ser mirado

De pronto él siente ganas de mostrarle a la pendeja cuánto lo calentaba, cómo la verga se endurecía recordando el encuentro del día anterior.

Y ella está dispuesta, algo necesario dada las circunstancias.

- esperá que pongo la cámara, quiero que me veas la pija así de parada.

- dale, miro

y la computadora los vuelve a unir virtualmente, como al inicio, tal vez como al final. Él se ve en la pantalla, recostado en el sillón rojo. Ella se ve en la cama, recién bañada y con las tetas – pesadas, carnosas – al aire.

Él saca la verga del pantalón, recorre con dos dedos las venas marcadas, la cabeza que se asoma y empieza a pajearse muy despacio. Ella mira, atenta. Se ve cómo mira, cómo abre bien los ojos para no perderse un segundo de aquello. Él adelanta la cadera, la saca toda y la acerca a la cámara, acelerando los movimientos.

Ella sigue mirando.

Ya sin pantalones y moviendo rápido la mano, él llega a leer cosas como “me encantaría estar sentada en tu pija, ahora”, o “la quiero toda bien adentro de mi boca, hasta sentir arcadas”. Pero no importa, alcanza con la imagen mental del encuentro de ayer, y con la nueva imagen de ella tocándose mientras se miran.

Él mira. Ve cómo la pendeja franelea el clítoris por sobre la tanga, cómo después abre más las piernas y empieza a cogerse con tres dedos. Caliente, desesperada.

Sin quitar los ojos de las pantallas, se pajean.

Ya no se dicen, sólo miran.

Él se moja la mano y acaricia suavemente la cabeza de la verga, que se nota hinchada y a punto, como los labios de ella. Alterna movimientos rápidos y lentos, se frota los huevos y el tronco completo. Ella mira y pide: “quiero que acabes”.

En la soledad de sus casas, iluminados por las pantallas, quieren lo mismo.

Él aprieta la mano, apura los movimientos y cierra los ojos. En su cabeza ve cómo la pendeja lubrica su culo, separa las piernas y espera, mientras él mete despacio la punta y, en un par de embestidas, empieza a cogerle el culito ajustado.

Abre los ojos justo para ver los de ella atentos a la leche que brota y salpica. La mirada fija en la verga que late, en la mano chorreada de semen espeso.

Sonríen.

- Te tenía ganas.

- Yo también. Estás más tranquilo ahora?

- Si.

- Bueno, que descanses.

- Vos también.

Y se desconectan. Las pantallas se apagan en las habitaciones solitarias. Pero cada uno guarda lo que más les gusta. Ahí, en sus cabezas, antes de cerrar los ojos y dejar de ver.

Posteado por: Em | Noviembre 27, 2009

Coincidencias

Cuando me chupa

me chupás

Cuando me coge

me cogés

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